sábado, 7 de junio de 2014

EL RUIDO: una amenaza invisible

Un artículo de Vanessa Vannay Allasia


Vanessa Vannay Allasia: Licenciada en Musicoterapia. Máster en Investigación en Cs. Humanas y Sociales. Profesora Universitaria. Músico. Desde hace 17 años trabaja impartiendo cursos y talleres de música y musicoterapia, crecimiento personal y desarrollo emocional







El ruido es un agente perturbador que origina problemas auditivos, psicológicos y fisiológicos. El ruido se define como todo aquel sonido no deseado por quien lo está escuchando, es algo molesto e irritante que interfiere en nuestra actividad y/o descanso. Afecta de forma negativa tanto a los seres humanos como a los animales, ya que muchos de estos últimos tienen un sentido del oído muy sensible que le permite su supervivencia. Todos reaccionamos de forma instintiva a los sonidos fuertes con un estado de alarma ante posibles riesgos, y una larga exposición a esto incrementa el nivel de estrés. El ruido no te deja dormir y si no duermes puedes sufrir alteraciones del sueño y del descanso. Ese impacto acústico te desconcentra, dificulta la comunicación con los demás y trae aparejado afecciones cardiovasculares, conductas agresivas, problemas de convivencia, accidentes laborales, entre otros…
El volumen del ruido se mide en decibelios (dB). La escala de decibelios es logarítmica, por lo tanto podemos decir que un aumento de tres decibelios en el nivel sonoro, representa el doble de la intensidad. Imagínate que unos pajaritos trinando en el campo son 10 dB, una conversación normal entre personas son 50 dB, la música en el interior de una discoteca son 110dB, y escuchar el despegue de un avión a 25 metros de distancia son 140 dB. La Organización Mundial de la Salud (OMS), señala que a partir de los 90 dB o más, y una exposición prolongada en el tiempo, puede causar la pérdida de la audición o experimentar pitidos en los oídos. Por eso el límite recomendado es de 65 decibelios durante el día y 55 por la noche. Superar estas cifras puede suponer graves secuelas en tu salud.
Actualmente la contaminación acústica ha crecido de forma desproporcionada en las grandes ciudades y es un problema que debe preocuparnos a todos y a todas. Según estudios recientes aseguran que el tráfico de vehículos a motor como los coches, las motos, los aviones, son las principales fuentes de contaminación. Los datos suministrados por las actuales investigaciones científicas, manifiestan que luego de la contaminación ambiental, le sigue la acústica en donde se observa una clara y estrecha relación entre el exceso de ruido y las enfermedades.
El 25 de abril de cada año se celebra el día internacional de concienciación sobre el ruido con el objetivo de sensibilizar a la población de los efectos nocivos del ruido sobre la salud y de las medidas preventivas. Desde aquí proponemos algunas sugerencias para evitar la sobrecarga sonora en tu hogar, con pequeños gestos podrás cambiar hábitos que pueden resultar pocos beneficiosos y disfrutar de una vida cotidiana más agradable.
  • Lo más importante: Apela al sentido común. Siempre es bueno respetar las normas básicas de convivencia y ser solidario/a con las demás personas.
  • Un aislamiento acústico en tu hogar puede mejorar notablemente tu estancia, en el mercado hay materiales novedosos y eficaces para tal fin.
  • Al mover de sitio muebles, sillas, mesas, no los arrastres, levántalos con cuidado.
  • Limita el volumen de los aparatos de televisión, videojuegos, música y otros electrodomésticos ruidosos, especialmente durante la noche.
  • Modera el volumen de tu voz, evita los gritos, el taconeo, los portazos, etc.
  • Informa a los vecinos si vas a realizar obras ruidosas o si vas a celebrar una fiesta. Aun así debes mantener un volumen moderado.
  • Si tienes hijos/as, enséñales juegos que no provoquen ruido excesivo. Es importante explicarles el por qué y que desde pequeños estén sensibilizados con esta problemática.
  • Asegúrate que tu mascota no perjudique el descanso y la tranquilidad de las demás personas.
  • Infórmate de tus derechos en relación al impacto acústico y exige que se cumplan las normativas, tener conocimiento de este tema puede evitar más problemas.
Es preciso actuar entre todos para minimizar la contaminación sonora y sus secuelas, es un reto que hay que asumir desde todo el conjunto de la ciudadanía para estudiar los planes y las fórmulas más eficientes que consigan paliar este problema, teniendo en cuenta los intereses de la población y una convivencia respetuosa.

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