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sábado, 7 de junio de 2014

AMBIENTE: VISIÓN DE CONJUNTO

Un artículo de Anaida M. González Silva



Anaida M. González Silva: Abogada, Ambientalista, Docente Universitaria, Conferencista, Productora de Radio, Terapeuta de Crecimiento Espiritual












Una de las primeras cosas que hacen los niños cuando empiezan a explorar el mundo y tienen la fortuna de entrar en contacto con la naturaleza es observar y jugar con los hormigueros, estas casas subterráneas y su relación con el devenir de sus dueñas, las hormigas, es un mundo fantástico que por lo menos a mí cuando niña me cautivaba. De ese encanto nació la curiosidad que aún conservo de ver cómo las personas se relacionan con aquellos espacios a los cuales consideran sus hogares, y cómo con éstos se forman sistemas regidos por sus propias leyes y normas.
Cuando los astronautas fueron a la luna en el Apolo 11, en 1968, tomaron por primera vez imágenes de la tierra desde el espacio y contaron cómo se ve desde fuera nuestro planeta tierra, casa, hogar que acoge a millares y millares de seres en el misterio de una existencia común e interconectada entre ellos y con el propio planeta, todos formando un macro sistema de vida organizado de manera perfecta y que funciona cíclicamente de acuerdo a sus parámetros, éste crece para a su vez unirse al sistema universal y asimismo se hace cada vez más íntimo e interno hasta llegar a los micro sistemas de vida, tal cual los hormigueros de mi niñez*.
Lo más llamativo, además por supuesto de la belleza terrícola que se aprecia  en dichas imágenes, es que ellos contaban que desde el espacio no se observan límites ni demarcaciones que puedan diferenciar países unos de los otros, sino que de manera armónica se van enlazando por su geografía los distintos lugares, de modo tal que realmente la palabra división no cabe, ya que es un todo, un conjunto pleno donde cada característica se une a la otra de modo tal que no pueden separarse.
Sin embargo, el hombre, única criatura de las vivientes con la capacidad de impactar los sistemas, efectivamente hace gala y uso de esto y para nuestra vergüenza, relatan los astronautas que las únicas diferencias que se ven en los paisajes terrestres son las causadas por la degradación ambiental… Bosques devastados, ríos desviados, mares contaminados, todos haciendo una cicatriz en el rostro planetario causado por los seres cuya inteligencia no les otorga la humildad, que sí tienen las otras especies para adaptarse al sistema bajo el respeto de sus reglas.
Imponemos, cambiamos, transformamos de forma negativa, impactando sin clemencia, incapaces de tener la visión de conjunto necesaria que nos señala que al estar interconectados y dependientes, el daño que hacemos en un determinado espacio repercute en todo y en todos, poniendo finalmente la vida en peligro.
La preservación de la vida depende de la capacidad humana de cambiar el paradigma de su visión en elementos y de enfocarla de nuevo para poder ver el conjunto completo, sin perder la posibilidad de ver las particularidades, pero abarcando la totalidad.
                


* La declaración de los astronautas y las imágenes a las que hago referencia se pueden encontrar en  "Cosas muy raras le están pasando a los astronautas al volver a la tierra", Portal Macaruchy.net [consultado 24 de abril de 2014], disponible en http://macaruchi.net/web/?s=cosas+muy+raras+le+est%C3%A1n+pasando+a+los+astronautas  

BIODIVERSIDAD CULTURAL

Un artículo de Beatriz Gómez Rodríguez

Beatríz Gómez Rodríguez es Licenciada en Biología, en la especialidad Ambiental y de Sistemas, en la Universidad de Salamanca.  Fue  técnica del Plan de Medio Ambiente en Cruz Roja Española, Salamanca. Además de ser formadora en el ámbito de la educación no formal, es Docente, Monitora Sociocultural, Educadora Ambiental y Monitora de Ocio y Tiempo Libre en la Asociación Sociocultural DiversaMente.








¿Qué importancia le das a estar tumbado/a bajo la hierba cogiendo los primeros rayos de sol de la primavera? ¿Cuánto vale para ti la tranquilidad que aporta escuchar el discurrir de un río o los pensamientos que revolotean en tu cabeza mientras ves un atardecer? ¿Puedes darle un precio o un valor? ¿Podemos darle un precio a la biodiversidad? La respuesta es afirmativa y negativa a la vez, pues junto con un valor económico, están el valor ético, científico, ecológico, estético, espiritual…; en definitiva, biodiversidad cultural.

De muchos es sabido que la biodiversidad se refiere a la variedad de seres vivos, la diversidad genética y los patrones naturales que se establecen entre el entorno y los diferentes seres vivos, naturalmente incluyendo dentro de éstos al ser humano y su influencia sobre el entorno.

Ésta es el resultado de cuatro mil millones de años de evolución natural, tal vez por ello ¿la biodiversidad tiene el derecho inherente de continuar su existencia? Y quizás el ser humano como parte de ese proceso de evolución ¿debería conservar y respetar la biodiversidad?

Una especie actual puede haber comenzado su existencia de uno a cuatro millones de años, y el 99% de las especies que alguna vez han existido en la Tierra se han extinguido. Hasta hace 600 millones de años la biodiversidad estaba representada por microorganismos, y a lo largo del tiempo ha experimentado crecimientos a diferentes velocidades, estando marcada por eventos puntuales de extinciones; siendo así ¿podríamos considerar la aparición del hombre como el inicio de un nuevo evento de extinción?

La evidencia nos muestra que la biodiversidad está en peligro y que multitud son los factores que impactan y amenazan a las especies, tales como la destrucción, deterioro y fragmentación de hábitats; la sobreexplotación; la introducción de especies exóticas o la contaminación.

Por ello, el motivo de este artículo es lo que se conoce como BIODIVERSIDAD CULTURAL []definida, según Eugenio Reyes Naranjo, como diversidad de saberes que los seres humanos han desarrollado a través de la historia en su relación con la biodiversidad; tales como creencias, mitos, leyendas, conocimientos científicos, actitudes psicológicas o formas de uso y disfrute del entorno natural.

Dichos saberes se agrupan en varios aspectos:

  1. Según el aspecto ecológico: el equilibrio de los diferentes ecosistemas generado por la biodiversidad existente en estos, aporta los servicios o bienes básicos necesarios para nuestra supervivencia; por ejemplo, la capacidad de ciertos organismos para degradar toxinas o fijar y estabilizar compuestos peligrosos de manera natural.
  2. Según el aspecto económico: la biodiversidad es una alacena de recursos útiles para la fabricación de alimentos, productos industriales, farmacéuticos o cosméticos, o turismo y recreación; siendo este aspecto el que genera numerosos conflictos relacionados con las reglas de división y apropiación de recursos naturales, ahora que estos comienzan a ser escasos.
  3. Según el aspecto ético: podemos decir que la mayor parte de las especies aparecieron en la tierra antes que el ser humano, y éste es el único que ha desarrollado el conocimiento y la capacidad para evaluar y analizar sus actos y sus efectos colaterales; tal vez por ello ¿tenemos la responsabilidad de conservar la biodiversidad?
  4. Según el aspecto estético: los olores, texturas, colores y formas que identificamos en nuestro entorno son consecuencia de la interacción de las diferentes especies y del equilibrio dinámico natural que se establece entre éstas; por tanto, la biodiversidad es belleza y sin ella ¿el discurrir del río nos evocaría lo mismo?  
  5. Según el aspecto espiritual: las plantas, los animales y los fenómenos naturales determinan las actuaciones o explican los acontecimientos de la vida, para muchas civilizaciones y personas.
  6. Según el aspecto científico: podríamos definir la naturaleza como una biblioteca que nos ha proporcionado la solución a nuestras inquietudes o la solución a nuevas enfermedades, pues ¿habríamos sido capaces de hacer volar un avión sino hubiéramos observado el mecanismo de vuelo de las aves?; por otro lado, hemos aprovechado la variabilidad genética y “domesticado” por medio de la selección artificial a varias especies creando una multitud de razas diferentes.
  7. Según el aspecto cultural; la biodiversidad ha permitido la creación de numerosos platos gastronómicos que identifican las diferentes regiones o la creación de festividades locales o regionales; en definitiva, tradiciones que conforman una herencia cultural de cada uno de los rincones del planeta tierra.

La biodiversidad es la que nos asegura nuestra calidad de vida, pues nos permite sobrevivir, sentir, reír, llorar, ser responsables, y es la fuente de nuestras necesidades futuras; a cambio nos pide utilizar nuestra racionalidad para evaluar no solo la importancia económica actual y futura de la biodiversidad sino también saber valorarla sin ponerle precio. “Cuando hayamos cortado el último árbol, contaminado el último río y pescado el último pez, nos daremos cuenta de que el dinero no se puede comer”.

Haz algo por ella, por ti y por todos/as
¿Si no eres tú quién?

¿Si no es hoy cuándo?